Los quemadores de gas están equipados con termopares de seguridad. Estos termopares controlan la llama del quemador cuando la entrada de gas está activa. En caso de que la llama del quemador se apague accidentalmente, el aparato se encarga de que se efectúe un reencendido automático. Si no se produce el reencendido, la alimentación de gas se interrumpe automáticamente.